Una niña danza sobre las rocas
Ofreciéndose al mar
A las voces que la llaman
Y a esas explociones de espuma y sal
Tus ojos me miran, siento tu voz
Ni el océano se atreve a rozarnos
Solo el viento nos choca y penetra
Congelando cada uno de nuestros músculos
La luz, a lo lejos, es humana
No los sonidos
No la arena
No la inocente gaviota
Deseo ser ella, sin dejar de ser yo
Deseo sus dones, los envidio
Los quiero para mi
Aunque solo sea, para saber como se siente.
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