martes, 31 de mayo de 2011

Señor Sicosqui, por favor presentarse cuanto antes a informes

"Señor Sicosqui, por favor presentarse cuanto antes a informes" sentenció la voz, resonando en todo el predio. "`Por favor, Señor Sicosqui presentarse con urgencia a informes" Insistió.
Mientras tanto, en algun lugar de la sala, una mano se paseaba en los bolsillos de alguien. Todavía tenía tiempo hasta que se acercaran a el, no prosederían tan rápido, por otro lado,también debían encontrarlo, le sobraban los minutos. "¿Señor lo puedo ayudar en algo?" Las voces se sobreponían, pero él, fiel a si mismo mantenía la calma. "Le agradezco, por ahora sólo estoy mirando". Caminó hacia el pasillo y estratégicamente ingreso en el baño. Cuando salió, el panorama era el mismo, continuaba la voz sonando en los altoparlantes y la gente seguía circulando en su mundo mirando la nada en un objeto. Los segundos corrían, pero él, él caminaba lenta y suavemente sin destino, ni rumbo, solo caminaba.
Otra voz se dirigió a él, "Parece perdido señor, ¿Lo puedo ayudar?" La voz pareció sospechosa, o al menos, su tono. Lo miró, llevaba un elegante traje, lo cual le llevó a pensar que formaba parte del personal de seguridad. "Señor, ¿le puedo ayudar?" continuó el hombre. "Le agradezco, solo buscaba a mi esposa, debe estar por aquí" contestó resignado luego de varios segundos. El hombre de seguridad, con una mueca que pareció de descepción prosiguió "Acompáñeme, hay un puesto de informes a unos pocos metros". Que ingenuo, hubiera sido útil buscar a su amada esposa, pero años atrás, hoy en ese contexto no tenía ningún tipo de sentido, "Le agradezco, pero es más divertido de esta manera. Siempre nos perdemos sin saber como, ni cuando, solo sabiendo que nos volveremos a encontrar en algún momento. Gracias por su ayuda" Unos pasos más tardes, sonrió al voltear y ver la desconsertante expresión del hombre de seguridad, probablemente hubiera esperado miles de respuestas antes que esa, por suerte aún conservaba su gran habilidad para salirse de ese tipo de situaciones.
Comenzó a denotarse un cierto malestar, las radios sonaban más que nunca y los hombres con sus trajes elegantes, corrían al ritmo de una coreografía totalmente arítmica. Decidió acabar con el asunto, caminó, directo hacia la salida. Aminoró la marcha frente a una isla de informes, pero aún así dirigió sus pasos hasta el destino final. La salida. "Señor Sicosqui, este es el último llamado, por favor presentese en informes" la voz ya no sonaba amable y cordial, sino imperativa y aireosa.
Cruzó la puerta. Por fin libre pensó. Encendió un cigarrillo y caminó rumbo a su auto. Las personas, lo insultaban, no entendió con que motivo. Introdujo la llave en la puerta e ingresó. La gente, como en toda su tarde, continuaba alterada. Mientras arrancaba el auto, oía más y más insultos y bocinas, todos dirigidos a él. Aceleró, nuevamente sin rumbo y dejó que los murmullos se acallaran, junto con la voz que dejó de sentenciar "Señor sicosqui, por favor presentarse cuanto antes a informes".

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