Ahogado entre paredes de agua
Que se sobreponen
Y levantan imponentes
Lo devoran
Dejándolo, al fin, sin escapatoria
Las luces se apagan
Llevándose todo lo bello con ellas
Ya no posee sus manos
Ni se encuentra atado a sus piernas
No le quedan músculos ni huesos
La cabeza no existe, sus ideas ni hablar
Tan solo lo abraza
De la forma más cálida que jamás lo abrazaron
Su inseparable alma
No hay comentarios:
Publicar un comentario