sábado, 9 de julio de 2011

El tiempo jamás fue ni será un asunto al que darle importancia.

Continuaron pasando los segundos. Y así los minutos y las horas. Pero no lo sabés, nunca te darás por aludido. Para vos el tiempo jamás fue ni será un asunto al que darle importancia. El tiempo va y viene, casi como una hamaca, solías decir cuando aún manteníamos sueños y esperanzas, que hoy, solo son recuerdo, imágenes ajenas que revisitamos cuando la nostalgia sale electa entre un sin fin de sensaciones. Pero, aunque no lo creas, el tiempo pasó, ya nada es como era, nada me resulta más extraño, que ese joven poeta, idealista y galán que mi memoria intenta hacerme creer que fui. Pero no soy el único al cual el presente, lo golpeo al punto de la amnesia. Mirate, enfoca tus ojos a ese espejo horrible que tenés ahí y mirate por favor. Escuchate, no te reconozco, será que mi yo joven se fue con el tuyo, y quedaron estos dos personajes que nada tienen que ver con nosotros o tal vez, sean lo que siempre fuimos y nunca lo quisimos ver, quien sabe. Pero basta, basta ¡basta mierda! ¡levantate!, si te querés matar, hacelo ahora, no sigas estirando la agonía con eso, mira en lo que te convirtió, un monstruo que no puede quedarse parado, ni coordinar una oración. Tanto miedo le tenías al ser humano, que cuando supiste que vos eras uno también, comenzaste a autodestruirte, no lo comprendo, en serio no te comprendo Julio. Pero, como te voy a comprender a vos, con esa cabeza tan enroscada que siempre tuviste, si ni siquiera logro comprenderme a mí mismo, si nunca supe porque vivir, porque luchar, de no ser por vos hubiera estado en ese kiosco hasta el día de hoy, en serio te lo digo. Todo lo que tengo es gracias a vos, mi familia, mi casa, los departamentos, el auto, la educación de los chicos, de veras Julito, todo gracias a vos y a esas dos letras. En fin, me tengo que ir a una reunión, vos viste como son las cosas en año electoral. Pasaba para ver si necesitabas algo, te deje la comida y algo de plata ahí en la cocina. Aunque me da mucha pena como estás, quisiera quedarme, quisiera vivir acá con vos. En realidad, quisiera vivir como vos, siempre quise ser como vos ¿sabes? Eras el que hacia reír a todos, el que traía mujeres, el que siempre tenía una idea nueva para el partido, el primero en darle tu ropa a un necesitado, siempre quise tener tu coraje y tu honestidad. El hombre que aún estaba tirado en el piso, levantó la mirada por primera vez en la tarde. Cuando el otro comenzó a hablar nuevamente. Siempre quise ser como vos repitió, pero como me di cuenta que eso no se iba a dar jamás, y la puerta se cerró dejando a las palabras golpeando contra las paredes y desasiéndose en simples letras sin sentido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario